Hay situaciones difíciles de explicar, pero no por eso menos reales. A veces no encontramos palabras para definirnos, y sin embargo a través de personajes o al hilo de simples historias, parecemos sentirnos reflejados, como si esas letras fuesen para nosotros, como si el personaje hubiera cobrado vida. En definitiva, todos tenemos sentimientos, pasiones que tendremos que conducir a lo largo de nuestra vida, para no sentirnos marionetas o miseros esclavos de ellas, o del ambiente que nos rodea. Podríamos asemejar nuestras vidas a novelas de aventuras, depende de los personajes que salgan a escena o de como sea el porte el protagonista principal, pero se quedarían pobres si solo nos conformásemos con interpretar un papel, con ceñirnos a un guión, la vida es mucho más, aunque las prisas, las cosas de cada día, nos suelen cegar, dando por hecho que los finales felices solo ocurren en los libros, donde los personajes, si son marionetas de un autor. Pero hay finales,más de ...