El pasado viernes dedique la tarde ha repartir comida a familias necesitadas de Sevilla, necesitadas de verdad. Nos supuso tiempo, lo demás creo que no se puede medir al compararlo con la gratitud que pudimos ver en las caras de las familias al entregarles la comida. Necesidad. Todos necesitamos cosas, dinero, ropa, tiempo... necesitar es bueno, crearse necesidad no. Leche, galletas, arroz, al llegar a las casas podíamos v er pocos muebles, algo de desorden, poca luz y por supuesto escasa calefacción. Separándome de ese examen visual, he de decir que había algo que no se compra con dinero, la gratitud, la educación, el agradecimiento. No me sorprendió ver que la pobreza iba de la mano del agradecimiento, pero sí ver como la persona no necesita tener mucho. En estas fechas se me va la cabeza a la famosa cena de navidad, que casi todos por suerte, podemos celebrar con nuestras familias. La mesas se llenan de comida, luces, calor; tenemos motivos para celebrar, aunqu...